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Más de siete décadas sirviendo a Dios a través del sacerdocio

Pbro. Miguel Cicenia

Karen Grisel Mendoza.-

El menor de siete hermanos, aprendió desde muy pequeño labores de carpintería en el taller de uno de sus parientes mayores, actividad a la que le dedicaba tiempo al llegar de la escuela, siempre ocupado, arreglando sillas y puertas. Es nativo del pequeño pueblo de Rapone, provincia de Potenza, Italia.

Dice que desde que tiene uso de razón sintió el llamado al sacerdocio, aunque no contaba con los recursos económicos necesarios para emprender su proceso de formación. No obstante, luego de manifestar su inclinación por la vida consagrada hubo quienes le prestaron la colaboración necesaria para dar inicio, a lo que años más tarde sería su vida de servicio y pastoral ininterrumpida, toda vez que el 12 de julio de este año, el presbítero Miguel Cicenia Angiolillo arribó al 75 aniversario de ordenación sacerdotal.

Pese a sus 99 años de edad siempre amable y perfumado, nos recibió con una amplia sonrisa, “a ver, pregunte usted y yo le voy respondiendo”, aunque ya una de sus sobrinas nos había advertido que el padre olvidaba algunas fechas, lugares y nombres, recordó con exactitud, inclusive, los primeros obstáculos que se le presentaron al manifestar su intensión de convertirse en sacerdote.

Una vez llegado a nuestro país, conoció al Excelentísimo Monseñor Raffaello Forni, Nuncio apostólico en Venezuela, quien generosamente le brindó su estima y amistad. Al poco tiempo el Excelentísimo Monseñor Tenreiro, primer Obispo de Guanare lo invitó a sus Diócesis, donde le asignó en el año 1953 la atención de la parroquia de Guanarito (Edo. Portuguesa). Después, en 1957 fue párroco de El Baúl (Edo. Cojedes), pasados los años, el Excelentísimo Monseñor Gregorio Adam, lo recibió e incardinó a la Diócesis de Valencia, transfiriéndolo a la parroquia de Belén (Edo. Carabobo). Luego, en el año 1967 el Excelentísimo Monseñor José Alí Lebrún le asignó la parroquia de Miranda, donde estuvo guiando al rebaño durante seis años.

“Desde mi llegada a esta tierra, mi segunda Patria, han transcurrido 65 años de vida pastoral, y el pasado 24 de julio, día del Natalicio del Libertador, cumplí también yo, por la generosidad de Dios, 99 años de vida, y 75 años de servicio sacerdotal, y si Él me concediera más años los deseo seguir gastando siempre para la mayor Gloria de Dios y bien de las almas”, manifestó.

A la muerte no le tiene miedo, es más, se ríe de agradecimiento a Dios cuando hace un recuento de sus casi diez  de existencia “es simplemente un cambio de estado, ¿si no morimos, cómo podemos seguir sirviendo a Dios en el cielo?, se interrogó.

Entre las tantas citas bíblicas que conserva en su mente y ha hecho vida en su trajinar en los asuntos de Dios, dice que se identifica con las palabras del Salmo 100, “Servir al Señor con Alegría”, ¡Eso he procurado yo!, subrayó.

El padre Miguel Cicenia recomendó asistir en la Eucaristía y frecuentar los sacramentos. “La fe decía Santo Tomás de Aquino es la evidencia de las verdades que no vemos pero si creemos. Creer en Dios y ponerse a disposición de la Iglesia siempre”.

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